Determinar la orientación es una función esencial del liderazgo. Los líderes son llamados a dar dirección a la organización, a fijar un norte o rumbo al que avanzar y cambiar. Esto conlleva comprender los sucesos externos, enfocarse en el futuro y convertir la visión en acción.
La orientación no es lo mismo que la planificación
Hay que distinguir la orientación de la planificación.
Planificar es un proceso de gestión diseñado para obtener unos resultados ordenados, dentro de unos criterios establecidos, lo que involucra varias áreas de gestión como presupuesto, mercadeo, producción, entre otras. La planificación es una herramienta utilizada en la administración para establecer los objetivos y elegir los medios para alcanzarlos. Su resultado se traduce en planes de acción y metas. Es un proceso deductivo.
Fijar una orientación es un proceso más inductivo, que surge como una conclusión de observar circunstancias, tendencias, datos, vínculos que explican la realidad. Su resultado son visiones y estrategias. Esto implica dar respuesta a los restos del futuro. Su corolario más importante es la visión, lo que implica no sólo su definición, sino también su adecuada comunicación e implementación. La visión se convierte en la esencial del liderazgo. El mayor recurso de la orientación es el pensamiento estratégico. Loa líderes al brindar orientación se anticipan al futuro.
La planificación no es un sustituto de la orientación, y funciona mejor cuando la orientación es clara, y la planificación actúa como un complemento (estructura) de la orientación.
Orientación no es lo mismo que dirección
Hay que distinguir la orientación de la dirección.
Conviene recordar la diferencia entre dirigir y orientar. Dirigir es conducir a la organización para que sea capaz de conseguir los objetivos. La dirección se debe encomendar a un gestor, pero la orientación requiere liderazgo, que es algo distinto.
La orientación conlleva determinar el escenario futuro que va a servir de referencia, así como los objetivos o propósitos que se pretenden alcanzar dentro de ese escenario, e identificar los factores críticos de éxito.
El gestor es especialista en dirigir. Sus tareas consisten en planificar y presupuestar, organizar y dotar de los recursos necesarios, controlar la gestión y resolver los problemas que surjan. Los directivos organizan, establecen metas a corto y largo plazo, crean roles con tareas definidas y designan personas. Los directivos enfrentan y dan solución a la complejidad.
Sin embargo, el líder es el especialista en orientar, en señalar el rumbo a seguir. Sus tareas consisten en identificar los retos futuros y los mejores caminos para alcanzarlos, y motivar a la gente. El líder se ocupa de enfrentar el cambio y darle respuesta, y esto implica fijar una orientación, generando una visión de futuro y las estrategias necesarias para alcanzarla.
Al hablar de orientación y dirección, bien aplican las palabras de Peter Drucker y Warren Bennis: “Administrar es hacer las cosas bien; liderar es hacer las cosas correctas”.
Conclusión
Fijar la orientación de una organización es una tarea profundamente estratégica que distingue al liderazgo de la mera gestión. Mientras la planificación y la dirección operan sobre estructuras y procesos, la orientación se fundamenta en visión, discernimiento y anticipación. El líder no solo organiza lo que existe, sino que imagina lo que puede ser. En tiempos de cambio, la capacidad de orientar con claridad y propósito se convierte en el recurso más valioso de cualquier organización.








